hablando con nuestros ancestros: reformulando el okinawense escrito
Publicado en inglés el 27 de octubre 2025
Traducido por Fátima Valdivia Ramírez
Cuando comencé mi investigación de verano como parte de la Iniciativa de Académicos Nativos Americanos (NASI) de la Fundación Mellon en la Sociedad Filosófica Americana (APS), sabía que quería producir algo que beneficiara activamente los esfuerzos continuos de mi comunidad por recuperar su lengua.
Soy parte de la Northern California Okinawa Kenjinkai (NCOKK), una organización local sin ánimo de lucro que apoya a la diáspora de Okinawa mediante encuentros culturales y distribución de recursos. Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta nuestra comunidad en este momento es la falta de participación de los jóvenes, especialmente en lo que respecta a nuestra lengua indígena. Dado que se trata de una cuestión muy personal, mi estancia en la APS tenía que contribuir a este trabajo no como un artículo académico, sino como una herramienta de empoderamiento para nuestros mayores, nuestros niños y las generaciones futuras.
Los archivos de la APS contenían varios documentos sobre la lengua Okinawense, muchos de los cuales se elaboraron antes de la década de 1950. Estos materiales ofrecían una visión poco común de cómo se hablaba, estudiaba y registraba nuestra lengua durante la inmediata posguerra, cuando muchos okinawenses que la hablaban con fluidez huyeron de nuestras islas hacia América y formaron comunidades en lugares como California. Esperaba que estas notas lingüísticas de campo me dieran información valiosa que me ayudara a enseñar la lengua Okinawense en mi país, y así fue, encontré algunas de las pronunciaciones indígenas que difieren del plan de estudios dominante que está actualmente disponible en japonés.
Sin embargo, a medida que continuaba con este proyecto, sentía que mi trabajo se alejaba cada vez más de mi comunidad. Es cierto que quizá esté aprendiendo más sobre la historia de nuestra lengua, pero ¿cómo contribuye esto de manera funcional a que nuestros mayores compartan historias con nuestros hijos? ¿Cómo anima a los jóvenes a interactuar e innovar en okinawense, cuando sus familias pueden tener traumas relacionados con ello? ¿Y cómo conecta los esfuerzos diaspóricos de mi kenjinkai local con el sueño global de la soberanía de Okinawa?
El lenguaje nunca ha existido en el vacío. El okinawense no está «infra documentado». Nuestras lenguas vivas han sido diseccionadas académicamente durante décadas, a menudo a través de marcos coloniales y extractivos que priorizaban la catalogación de nuestra lengua por encima de ayudar a nuestros antepasados que estaban siendo explotados. Gran parte de los estudios japoneses y estadounidenses fundamentales sobre el okinawense han despojado a nuestra comunidad del derecho a definir nuestra lengua en nuestros propios términos. Al analizar, fragmentar y recontextualizar el okinawense sin nuestro consentimiento, estas instituciones han dañado nuestra capacidad colectiva para revitalizar y reinstitucionalizar la lengua de manera que suponga una recuperación efectiva en nuestras propias comunidades.
Así que decidí pasar de un proyecto de archivo a un ejercicio creativo.
Después de revisar los recursos de la APS, vi los muchos métodos diferentes que han utilizado los estudiosos no okinawenses para transcribir nuestra lengua, que se han adoptado de forma desigual en nuestras comunidades. Por ejemplo, el nombre indígena de nuestro pueblo se ha escrito “uchinānchu”, “うちなんちゅ”, “ʔucinaancu”, “ウチナンチュ”, or “沖縄人”. En respuesta a ello, me inspiré para diseñar mi propio alfabeto okinawense que tomaba lo mejor de cada método.
En esta entrada del blog muestro la escritura de Okinawa con el Tinsagunu Hana, un conocido poema ruuka de Okinawa que se canta tradicionalmente con el sansyin, un instrumento similar al banjo. No seríamos úcyinaancyu sin poesía, sin música, sin historias, sin recuperar nuestras antiguas costumbres y volver a incorporarlas a nuestra vida cotidiana. Al igual que los jóvenes cantantes que dan vida a las palabras de Tinsagunu Hana, espero que mi proyecto inspire a otros y que estas antiguas lecciones encuentren un nuevo hogar.
Performance moderno de este viejo poema Okinawa, Tinsagu nu Hana
Íppee nifeedeebiru Yumi Shiroma, el staff de CNAIR, y el Departamento de Ciencias Cognitivas y Lingüística (LGCS) de Pomona por ayudarme con este proyecto!