El Centro de Investigación Indígena viaja a Oaxaca: tras los pasos del material archivístico

Brian Carpenter is the Curator of Indigenous Materials at the APS's Library & Museum. An archivist by training, he began...
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Imagen: Los manuscritos de Jaime de Ángulo de 1922, del Comité de lenguas indígenas del Consejo estadounidense de las sociedades académicas (American Council of Learned Societies Committee on Native American Languages). Biblioteca digital de la APS.

Traducido por David Schmidt


Desde que se fundó el Centro de Investigación Indígena (CNAIR, por sus siglas en inglés) en 2014, su personal ha realizado visitas a 37 comunidades indígenas a lo largo del continente norteamericano, desde Utqiagvik en el extremo norte de Alaska hasta el sureste mexicano, donde los representantes del CNAIR han visitado varias comunidades de Oaxaca. Se realizaron 49 viajes en total, los cuales incluyen visitas repetidas a algunas comunidades. Al momento de publicarse el presente texto, su servidor estará realizando el viaje número 50, ocasión en la cual visitaré algunas comunidades del pueblo indígena Haudenosaunee donde radican varios colegas y colaboradores nuestros. Algunas comunidades tienen poco tiempo de conocernos, mientras que otras —como la Nación Tuscarora, por ejemplo— colaboran con el CNAIR desde hace 15 años.

Durante la mayor parte del siglo pasado, los materiales archivísticos se guardaban en acervos remotos y de difícil acceso, lejos de las mismas comunidades indígenas. En cambio, cuando los archivistas de una institución no indígena logran trasladarse a aquellos poblados donde los materiales tienen su origen, esto representa un pequeño paso para transformar la relación entre la institución y la comunidad. Históricamente, muchas comunidades han percibido —con mucha razón— a las instituciones como entes fríos, indiferentes e inaccesibles. Esta impresión comienza a cambiar por medio de una visita presencial de un archivista que se empeña en formar un vínculo personal con la comunidad. Estas visitas constituyen una parte central del trabajo que hace el CNAIR, y sin embargo, son una de las actividades más desconocidas e invisibles del Centro. ¿Por qué será?

Una de las razones es porque algunas de sus visitas conllevan encuentros y diálogos de carácter privado y confidencial. Por otra parte, muchas visitas no tienen que ver con un proyecto o diálogo específico, sino que se realizan con el simple fin de iniciar una nueva colaboración, o bien, para ir construyendo una relación existente con la comunidad, con el fin de poner una base sólida de confianza que propiciará nuevas ideas y colaboraciones en el futuro.

Aunque cada visita es única y especial, tienen muchas características en común, comenzando por su propio origen. En la mayoría de los casos, nos dedicamos a visitar aquellos lugares a los cuales algún antropólogo o lingüista llegó hace decenas o cientos de años. En el caso de los archivistas del CNAIR, nuestro objetivo no es la simple recolección de información y datos; al contrario, se trata de aprender a través del acto de intercambiar, escuchar o presenciar, dependiendo de las necesidades particulares de cada localidad.

Hace dos años, en julio de 2024, realicé un viaje a Oaxaca durante el cual participé en un encuentro de este tipo. Fue un viaje rico en historias y narrativas: convivimos con activistas y profesores de las lenguas zapoteca y mixe, conocimos los vínculos que existen entre el acervo de la Sociedad Filosófica de los Estados Unidos (APS, por sus siglas en inglés) y el de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova (BIJC), además de asistir a la inauguración de “El Paisaje Sagrado de Mitla”, una exhibición en el Centro Cultural Pitao Bezelao de Mitla donde se exhibieron más de 40 fotografías de Mitla de los años 1920, imágenes que forman parte del acervo de la APS. Dicha exhibición representó un hito, pues fue la presentación más grande de archivos indígenas de la APS fuera de sus propias instalaciones.

Exhibición con fotografías a blanco y negro enmarcadas en las paredes (al fondo) y un cubo de fotografías a blanco y negro (en primer plano).
Exhibición “El Paisaje Sagrado de Mitla” en el Centro Cultural Pitao Bezelao, Mitla, Oaxaca, México.

A cada paso de nuestro recorrido por Oaxaca, nuestras experiencias se entretejieron con una narración más amplia. Quiero subrayar una anécdota particular de los últimos días del viaje. Me trasladé de la Ciudad de Oaxaca hacia las comunidades chocholtecas (ngigua-ngiba) de Coixtlahuaca y Nativitas —un viaje de una hora y media— por invitación del Dr. Michael Swanton, codirector de la BIJC y lingüista con la Universidad Nacional Autónoma de México que tiene más de 30 años trabajando con dichas comunidades.

Llevé conmigo varias copias, de alta calidad, de un manuscrito chocholteca importante que se encuentra en el acervo de la APS. El lingüista estadounidense Jaime de Ángulo elaboró el manuscrito en el año 1922, tras conocer por casualidad a un tal Pedro Miguel, un peluquero de la Ciudad de Oaxaca que hablaba la lengua ngigua. Son escasos los documentos y archivos relacionados con dicha lengua y, en el caso del citado manuscrito —el cual contiene “el Cuento del perrito”— todo parece indicar que es el primer documento en señalar un distintivo esencial de la lengua: su carácter tonal. Cuando una lengua es tonal, un cambio en el tono musical con el cual se pronuncia un vocablo cambia completamente su sentido. Aunque todas las vocales y consonantes se pronuncian de la misma forma, un cambio de tono convierte una palabra en otra. Entre las lenguas tonales del mundo, una de las más conocidas es el mandarín. El lingüista Jaime de Ángulo fue el primero en identificar esta característica fonológica de la lengua chocholteca; en su manuscrito, la explica por medio de una partitura musical.

Notas escritas a mano y partitura musical con vocablos y tonos
Jaime de Angulo, acervo de ACLS, Sección Cho.1: texto de la lengua chocholteca, 1922, Acervo digital de la APS, página 6.

Durante nuestra visita a la comunidad, hicimos la primera parada en el Museo Comunitario Coixtlahuaca. El personal del museo nos dio un recorrido de sus amplias e impresionantes exhibiciones de la historia de la región, desde su geología hasta las culturas indígenas, sus festejos más importantes y algunas obras contemporáneas de los artistas indígenas locales. Pude entregar copias del manuscrito a la biblioteca del museo, las cuales se compartieron posteriormente con los maestros locales que enseñan la lengua.

Tres hombres caminan al lado de un edificio de piedra con arcos redondeados y amplios ventanales.
Museo Comunitario Coixtlahuaca, Oaxaca, México.

Posteriormente nos trasladamos a Santa María Nativitas, pueblo natal de Pedro Miguel, el señor que brindó asesoría lingüística a Jaime de Ángulo hace 102 años. El Dr. Swanton me presentó al profesor Agustín Jiménez García, escritor de larga trayectoria, docente, promotor de derechos lingüistas y ex presidente de la asociación Escritores en Lenguas Indígenas, A.C. Durante su presidencia, la asociación tuvo un papel protagónico en la elaboración y promulgación de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas de México de 2003.

Tres hombres sonríen al fotografiarse frente a un árbol.
Dr. Michael Swanton, professor Agustín Jiménez García y Brian Carpenter.

Fue un gran honor conocer al profesor Jiménez García y entregarle una copia del manuscrito de Jaime de Ángulo, un documento de gran importancia para el estudio de la lengua chocholteca. El docente, por su parte, me hizo el generoso regalo de tres libros de su propia autoría sobre la lengua chocholteca. Los tres tomos hoy forman parte del acervo de la APS, se encuentran en su biblioteca y su museo y quedan inscritos en su catálogo. Al parecer, son los únicos ejemplares de estos libros inscritos en el WorldCat, un catálogo internacional de varias bibliotecas de investigación académica.

Tres libros
Tres libros de la lengua chocholteca regalados por el profesor Agustín Jiménez García.  Se puede consultar la información completa del catálogo aquí.

Aunque el profesor Jiménez García ha indicado su intención de jubilarse, no ha disminuido ninguna de sus actividades. Hace poco publicó un nuevo libro para principiantes en la lengua chocholteca, Tiaá Xadeena (Voces de mi pueblo). Por otro lado, es el presidente actual de un comité interno que formó la Nación Chocholteca con el fin de coordinar la documentación de su idioma. La primera actividad del comité consiste en preparar un diagnóstico de la lengua, el cual incluirá un registro de sus hablantes. Es la primera vez que los hablantes de una lengua indígena mesoamericana elaboran su propio registro interno de la lengua. Los resultados preliminares indican un conteo de aproximadamente 120 hablantes del chocholteco como lengua materna, cifra que se encuentra muy por debajo de la estadística oficial del gobierno mexicano de 847 hablantes.

Tanto el nuevo libro como los resultados preliminares del diagnóstico se presentaron durante dos eventos en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna. El 20 de febrero, el profesor Jiménez García participó en la inauguración de la exhibición "Ngigua-Ngiba: Renacimiento de la escritura de una lengua en riesgo", acto que se llevó a cabo en la BIJC. El evento contó con la presencia de varias personas de Santa María Nativitas, así como de otros poblados de la región chocholteca. El día siguiente —es decir, el 21 de febrero— se conmemoró el Día Internacional de la Lengua Materna con un encuentro comunitario, durante el cual se presentaron el libro y el diagnóstico. Asimismo, se exhibieron varias obras de pintores chocholtecas, además de un juego de mesa inédito inspirado en los documentos históricos de la región. Los participantes presentaron cantos y poemas en lengua chocholteca, además de un documental sobre los esfuerzos para rescatar su idioma.

Esperamos realizar otras visitas similares en el futuro, con el fin de presenciar y testificar el esfuerzo de tantas comunidades indígenas por recuperar sus lenguas, proteger y salvaguardar sus territorios y reafirmar su soberanía, con actividades innovadoras y novedosas para aprovechar y readaptan los documentos, acervos, fotografías, grabaciones y otros materiales. Estos temas ocuparán un lugar central en el museo de la APS en 2027, en una exhibición dedicada a los acervos indígenas de la APS y de muchas comunidades que colaboran con el CNAIR. La exhibición se encuentra actualmente en desarrollo, y esperamos crear un espacio idóneo para presentar e intercambiar estas historias.

(Agradezco al Dr. Michael Swanton por sus correcciones y sugerencias tras revisar la primera versión de este texto.)
 

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