Historia Colonial de Philadelphia → Como se siente ser indigena en este espacio
Publicado en inglés el 11 de noviembre 2024
Traducido por Fátima Valdivia Ramírez
Caminando por la calle en Old City, Filadelfia, llamó mi atención un edificio gótico que tenía el nombre de Robert Morris grabado con letras grandes. Mientras miraba el edificio, supe que reconocía ese nombre. Había visto ese nombre antes, mientras hacía mi investigación sobre el Tratado de Big Tree entre la Nación Séneca y Robert Morris, el principal especulador de tierras y senador de Pensilvania a finales del siglo XVIII. Durante mi estancia en la APS, investigué los documentos de Anthony Wallace, un antropólogo que trabajó como perito, investigador y defensor de tribus indígenas que buscaban retribución legal por injusticias pasadas. Era alentador observar el modo en que las tribus indígenas eran capaces de apropiarse de marcos jurídicos tradicionalmente coloniales, racistas o perjudiciales, y usarlos para su propio beneficio. Ver a estas tribus adoptar el sistema colonial de forma subversiva para beneficiar realmente a sus comunidades me hizo sentir orgullosa. Las tribus son increíblemente resistentes, incluso en un sistema construido para desfavorecer a los pueblos indígenas. La investigación que realicé este verano me inspiró como persona interesada en la defensa de las tribus nativo americanas a través del sistema jurídico estadounidense. Mi investigación me demostró que este sistema colonial puede apropiarse para beneficiar a personas que históricamente no estaban destinadas a beneficiarse y crear un cambio a través de vías inesperadas.
Las comunidades indígenas tienen una relación muy singular con el gobierno federal dentro del ámbito jurídico. La «doctrina de la responsabilidad fiduciaria federal» es un principio jurídico que obliga al gobierno federal a salvaguardar los intereses y el bienestar de las tribus indígenas de Estados Unidos. Esta relación entre las «naciones domésticas dependientes» establecidas (Nación Cherokee contra Georgia 1831) y el poder general del gobierno estadounidense crea una relación muy paternalista. Los políticos estadounidenses han considerado históricamente a las tribus indígenas como dependientes, como los hijos lo serían de un padre, y el papel del gobierno federal es velar por los intereses de las tribus como lo haría un padre. Sin embargo, una historia de tratados rotos y coercitivos y conflictos legales entre Estados Unidos y las tribus indígenas pone en tela de juicio la validez de este marco.
En el caso judicial La Nación Séneca contra los Estados Unidos de América, en el que trabajó Wallace, los abogados de la Nación Séneca presentaron pruebas de que muchos tratados entre los Estados Unidos y la Nación Séneca se lograron por medios ilegítimos o abusivos. La Nación Séneca padeció los daños y pérdidas de propiedad resultantes de estos tratados. Aunque la doctrina de la responsabilidad fiduciaria federal era originalmente un marco condescendiente destinado a frenar a las tribus indígenas, en este caso la Nación Séneca pudo utilizarla como herramienta para hacer responsable a los Estados Unidos. En el Tratado de Big Tree, impulsado por Morris en 1797, la nación séneca cedió 3,5 millones de acres de sus tierras tradicionales por 2,5 centavos el acre. La nación séneca se mostraba reacia a vender sus tierras, y algunos senecas apodaron a Morris «El gran comilón de gran barriga» debido a su insaciable ansia por quedarse con más tierras. Morris sabía que la nación séneca no renunciaría fácilmente a esas tierras, por lo que, cuando prometió proporcionar provisiones para las negociaciones del tratado, incluyó 1500 raciones de whisky al día para que los delegados séneca fueran más fáciles de manipular, y lo consiguió.
Contemplando el nombre de Robert Morris, escrito con grandes letras que lo anunciaban como una importante figura de Pensilvania, me di cuenta de que estas figuras históricas coloniales se interpretan de forma muy diferente según lo cerca que estemos de las personas a las que perjudicaron. Desconocía quién era Morris antes de mi investigación de este verano, y sin el conocimiento del abuso que fomentó, ese nombre podría haber sido sólo letras en un edificio, como lo es para la mayoría de los residentes de Filadelfia. Incluso como miembro de la tribu Muscogee (Creek) desconocía parte de su oscuro pasado, dado que la historia colonial de Estados Unidos se pinta como un pasado patriótico positivo en la mayoría de las zonas del país. Morris y muchas otras figuras coloniales utilizaron la fuerza y la violencia contra las comunidades indígenas para conseguir lo que querían.
Como indígena, me sentí abrumada por la frustración y la ira, cuando reconocí su nombre en la investigación que había estado realizando, inmortalizado como alguien a quien aspirar. Filadelfia es un centro de historia colonial, y hay estatuas dedicadas a figuras coloniales repartidas por toda la ciudad. Estas estatuas pretenden representar la independencia y la libertad, pero la libertad y la independencia representadas por la historia colonial sólo hacen sentido para unos pocos elegidos. A mis homólogos blancos les pueden producir sentimientos de orgullo o patriotismo recorrer los monumentos históricos de Filadelfia. Para mí representan millones de tratados rotos, abuso y coacción, y el asesinato de mis antepasados. Ojalá pudiera sentir orgullo. Ojalá pudiera sentir admiración por los fundadores de este país. En lugar de eso, cada vez que veo la estatua de un hombre que engañó, robó y mató a mi pueblo por apoderarse de la tierra en la que habito, siento rabia y tristeza.
Biografía del autor
Mi nombre es Dani Cohen. Tengo el honor de ser parte de la tribu Muscogee (Creek). Actualmente curso el penúltimo año de la carrera de Antropología e Historia en la Universidad de Princeton, mi principal enfoque son los estudios indígenas. En la Universidad soy parte del grupo de estudiantes nativos e indígenas “Natives at Princeton", y trabajo como coordinadora de eventos para el departamento de Estudios Afroamericanos. En mi tiempo libre me encanta correr, estar al aire libre y pasear con mis perros.